Las mujeres de El Llano

Reportajes

Irma Videa, Verónica Sabala y María Isabel Zamora, tienen un secreto que les ayudó a recuperar la cosecha de postrera de café, que en otras comunidades del país se dio por perdida por la sequía que dejó el fenómeno climático El Niño. Y ahora están dispuestas a compartirlo.

Por Ivania Álvarez | May 06, 2010

El secreto de estas tres agricultoras es que nutren la planta de café con abono y fertilizante orgánico. El abono lo preparan con materias que tienen al alcance de la mano, y que pueden complementar con un poco de financiamiento.

Este abono orgánico o “bocache” está compuesto de cascarilla y pulpa de café, estiércol de vaca, carbón, melaza, senolina y hongos benignos, según explican ellas mismas.

Esta mezcla, que preparan bajo sombra, la remueven con palas unas dos o tres veces durante el día. Unos 60 quintales de este abono es suficiente para garantizar excelentes cultivos en una manzana de tierra. Esta práctica no sólo se ha convertido en un medio de subsistencia para ellas y sus familias, sino que demuestra el gran interés que tienen por preservar el medio ambiente.

Esta técnica la aprendieron en la Fundación Entre Mujeres (FEM), un organismo no gubernamental que trabaja con las mujeres del área rural desde 1995.

“Nos han venido a enseñar cómo hacer abono orgánico, fertilizante para foliar el café”, expresa agradecida Verónica Sabala, quien a sus 70 años mantiene el entusiasmo para sacar adelante a su familia. Mientras Irma Videa reconoce que “estar organizada es un gran logro”.

Igualmente han reconocido la importancia de la reforestación, razón por la cual no han permitido el deterioro del suelo de la finca de cinco manzanas que comparten en esta comunidad llamada El Llano Uno, ubicada a poco más de 30 kilómetros de la ciudad de Estelí, y cuyos pobladores —unas 1,200 familias— poco a poco se han tenido que acostumbrar a intensos calores.

El panorama en este pueblo ofrece un curioso contraste: el colorido de las flores amarillas reanima el paisaje golpeado por la sequía que empezó el año.

Exportan directamente a EEUU

Las mujeres de El Llano aprendieron lo básico para exportar y comercializar el café orgánico que producen, sin tener que recurrir a intermediarios, gracias al contacto que tienen con la compañía distribuidora Just Coffee, instalada en la ciudad de Wisconsin, Estados Unidos.

“Nosotros queremos hacer ese vínculo entre los productores y los consumidores. Como todos sabemos, el café, como otros productos en el mundo, ha sido basado en relaciones de desigualdades, basada en la marginalización y queremos trabajar en contra de ese sistema”, explicó Julia Baumgartner, representante de la empresa.

Desde el año 2007 las mujeres de las FEM exportan al año 450 quintales de café orgánico a unos 202 dólares cada uno.

“Este año van alcanzar 215 dólares. Es posible que eso vaya mejorando y es algo súper excepcional, porque a las mujeres las estimula muchísimo” , comenta Martínez.

El vínculo entre las mujeres organizadas en El Llano Uno y esta firma extranjera ha dado tan buenos resultados, que en estos momentos se encuentran experimentando con la elaboración de una cerveza a base de café, llamada “Dark” (oscura), la cual ha tenido muy buena aceptación entre los pobladores de Wisconsin.

El café es el segundo rubro de importancia en el mundo, después del petróleo. Pero la historia de su producción ha estado marcada con el maltrato hacia los esclavos traídos a Nicaragua y otros países latinoamericanos producto del colonialismo.

Desde muy jóvenes sufrieron explotación

Curiosamente, los destinos de Irma, Verónica y María, han tenido casi la misma suerte desde sus tiempos de infancia, ya que aún siendo niñas, aprendieron el peso del trabajo cuando laboraron como cortadoras, mozas y cocineras en las haciendas cafetaleras en Estelí, recibiendo por su esfuerzo un salario de hambre.

Eso cambió el día en que finalmente decidieron organizarse. “Nosotras dijimos: Mientras no tengamos nuestra propia tierra, no volvemos a trabajar tierra ajena. Porque también, dejábamos el trabajo, el sudor perdido”, relata María Isabel Zamora.

“En el momento que nació la FEM, las mujeres carecían de tierra y crédito. Encontramos un montón de problemas: analfabetismo, condiciones de salud reproductivas muy precarias, alto índice de embarazos; sobre todo embarazos por incesto o abuso sexual”, explicó Diana Martínez, directora de la FEM.

Por esa razón, los miembros de esa organización desarrollan una estrategia integral de género que pretende empoderar a más de 100 mujeres rurales en Estelí. “Compramos tierras para mujeres, de la mejor calidad. Fincas con agua, con tierras para cultivar la caficultura, para el ganado y la diversificación productiva… con una perspectiva ecológica”, enfatizó Martínez.

El empoderamiento de las mujeres de la FEM es un proceso que se fortaleció con la educación. Irma, Verónica y María, siendo agricultoras, concluyeron la primaria en Educación para Adultos, aunque sus aspiraciones no terminan ahí: “Seguimos anhelando continuar estudiando, porque a veces, no importa la edad. Lo que importa es la voluntad y la decisión de aprender más”, afirma con entereza María Isabel.

Empresarias exitosas y madres comprometidas

¿Qué tanto les ha cambiado la vida a este colectivo de mujeres agricultoras la venta de café? Irma es madre de dos hijos, y cuenta que con sus ingresos mejoró la cocina de su casa, compró un equipo de sonido, se arregló la dentadura y hasta guardó dinero para la educación de sus hijos.

Para Ligia Arana, directora del programa Interdisciplinario de Género de la Universidad Centroamericana (UCA), cuando la mujer está empoderada económicamente “la coloca en una situación privilegiada, puede empujar más ese proceso de empoderamiento porque la independencia económica te da la oportunidad de tomar decisiones”.

Según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo sobre “Las Brechas Salariales por Género y Etnicidad”, realizado en 18 países de Latinoamérica, las brechas salariales de género varían considerablemente entre los países de la región.

“Las mujeres de la región ganan menos que los hombres, incluso a pesar de ser más educadas. Una simple comparación de ingresos promedio indica que los hombres ganan 10 por ciento más que las mujeres. Pero cuando los economistas comparan hombres y mujeres con iguales edades y niveles de educación, la brecha de ingresos llega a 17 por ciento”, revela el documento.

La labor agrícola de estas mujeres en Estelí, organizadas en cinco cooperativas, es apoyada por el organismo Catholic Relief Services, que es la agencia oficial de la comunidad católica de los Estados Unidos para ayuda humanitaria internacional, vinculada a la agencia de cooperación de ese país, (USAID), a través del programa Acordar. Este organismo internacional inauguró el pasado 8 de marzo, Día de la Mujer, una planta de abono orgánico y un vivero de café para el desarrollo de las fincas de mujeres en Estelí. La inversión fue de más de 30 mil dólares.

Verónica Sabala elabora junto a sus compañeras el abono orgánico que necesitan las plantas de café en su finca.

También cultivan su autoestima

Pero el aporte que la FEM brinda a todas estas mujeres, obligadas en muchos casos a sobrevivir en condiciones difíciles, va más allá de la ayuda económica. También se cultiva entre ellas la búsqueda de mantener su autoestima, y proteger sus derechos de salud sexual y reproductiva.

Irma Videa fue víctima de violencia intrafamiliar por parte de su cónyuge, y ahora comparte su historia de sobreviviente. “Desde que yo me junté con él sufrí maltrato, porque él me pegaba, me asariaba”, relató Irma.

El panorama cambió cuando Irma decidió organizarse. “Me dijo él, tomá una decisión: Te quedás con el organismo o te quedás conmigo. Y le dije: “Me decido quedarme con el organismo… yo estuve un tiempo con vos y una casa no me la diste, en cambio, el organismo me ha apoyado con una casa. Ahora mis hijos no andan posando. Aparte de eso, yo estoy en el colectivo y lo que yo gano ahí vos no me lo vas a dar”, comparte.

Nicaragua ha mostrado avances, pero también retrocesos, en materia de protección de los derechos de la mujer. Se aprobó la Ley de Derechos de Igualdad y Oportunidades, un instrumento que establece legalmente la igualdad demandada por las mujeres en el área económica, social, cultural y política. Pero aún no está elegida la Comisión de Igualdad expresada en la ley.

La penalización del aborto terapéutico fue un golpe sensible a la mujer nicaragüense, según Ligia Arana, de la UCA. “Desgraciadamente, en la campaña electoral del 2006 los partidos políticos de una u otra forma hicieron una especie de alianza para derogar el aborto terapéutico como una figura jurídica, constituida desde hace más de 100 años en el Código Penal y realmente esto ha sido un atropello a los derechos de las mujeres”, afirma.

A pesar de los vaivenes políticos. Las Mujeres de El Llano son el ejemplo de que ellas organizadas pueden hacer la diferencia. Irma, Verónica y María ahora son mujeres empoderadas e informadas. En poder de decisión y aportes están contribuyendo al desarrollo de la comunidad El Llano.

El reto de la violencia intrafamiliar


En la Comisaría Nacional de la Mujer se recibieron 31 mil denuncias de violencia intrafamiliar durante 2009. En el delito específico de falta (golpes, empujones o violencia verbal), si se compara con 2008, ocurrieron tres mil denuncias más.

“Nosotros hemos hecho un análisis de nuestras estadísticas y encontramos que se ha aumentado en un ocho por ciento”, revela la comisionada general Mercedes Ampié, jefa de la Comisaría de la Mujer de la Policía Nacional.

Un estudio divulgado por el Instituto de Medicina Legal, sobre la “Psicología de la Violencia Intrafamiliar”, concluyó que en 2009 se atendieron más de 11 mil casos. Lo que significa que por cada 100 mil habitantes ocurren 195 casos de este tipo. Se trata de un problema de salud pública o epidemia.

“Tenemos todo un tendido territorial de Comisarías de la Mujer en todo el país, y en algunos municipios donde hemos identificado mayores casos de violencia. Por ejemplo, Estelí tiene cinco comarcas que tienen una representación de Comisarías Móviles que brindan servicio en las comunidades de: Waspam, Laguna de Perlas, Triángulo Minero, Siuna y Malpaisillo. En León y Granada. Hay problemas de violencia en Diriomo, Nandaime y otros municipios”, explicó Ampié.

En 2009 murieron 31 mujeres en manos de sus cónyuges o novios, ocho más que en 2008, según datos de la Comisaría de la Mujer.

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Conozca a las mujeres de El Llano quienes de ser obreras agrícolas pasaron a ser exportadoras de café orgánico.

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