Experiencia, sacrificio y vocación

Este viernes 29 de junio se celebra el Día Nacional del Maestro/ Foto del archivo de Conexiones

Maestros y maestras entregan su vida a una profesión poco remunerada y con frecuencia subestimada, a pesar de forjar para toda la vida a generación tras generación

Por Mauricio Miranda | Jun 28, 2012

El final de la película es recordado todavía como uno de los más tiernos y emotivos momentos en la historia del cine: El profesor Mark Thackeray, un ingeniero que asumió el reto de educar a un grupo de adolescentes rebeldes e incorregibles y a quienes tuvo que soportarles ofensas, malacrianzas y hasta discriminación --por ser de raza negra en Londres en los años sesenta --, comparte con ellos la fiesta del fin de curso.

Lo impresionante del film “Al maestro, con cariño”, es el ejemplo de cómo en realidad se puede establecer un lazo de amistad sincera entre un docente y sus alumnos, aunque ello implique, a veces, tener que sufrir momentos decepcionantes, dolorosos y hasta traumáticos.

En dicha noche de gala, los alumnos expresan tal estima al maestro --a quien le hicieron la vida de cuadritos con su insolencia e indisciplina--, que hasta terminan escribiendo una canción para él, una melodía donde lamentan que el fin de curso haya llegado, porque ni aún alcanzando el cielo, podrían recompensar las enseñanzas que les ha legado para siempre.

El Día del Maestro conmemora un acto heroico

En 1977, por decreto de la Cámara del Senado de Nicaragua, se estableció la conmemoración del Día del Maestro el 29 de junio de cada año, como un homenaje a la gesta heroica del profesor Enmanuel Mongalo y Rubio durante la llamada Batalla de Rivas, en la Guerra Civil que Nicaragua sostuvo contra de los filibusteros, ocurrida entre 1856 y 1857.

Y es que la historia le reconoce el acto arriesgado de haber incendiado, sin refuerzo alguno, la casa de Máximo Espinoza, convertida en fortaleza por los efectivos filibusteros, en la ciudad de Rivas. El siniestro provocado por el educador  derivó en la huida de los agresores, quienes posteriormente serían derrotados.

¿Pero en realidad tienen motivos para celebrar los maestros el 29 de junio?

Para el profesor de Matemáticas Juan Rodríguez, quien imparte la asignatura en la secundaria del Instituto Público “Miguel Larreynaga”, esta fecha nunca ha dejado de tener un sabor agridulce para el gremio de maestros nicaragüenses, porque si bien conmemoran  la fecha como un reconocimiento a su vocación, en realidad “nos sentimos como ciudadanos de segunda o tercera categoría”.

El problema siguen siendo las condiciones mínimas en que tienen que ejercer el magisterio y el salario insuficiente pese al empeño, la dedicación y el desgaste que implica la docencia, más aún en el sector público, asegura el profesor.

“Seguimos trabajando en condiciones mínimas: Nos dan tres marcadores a cada uno para todo el semestre. Si se acaban lo tenemos que poner nosotros. Al mes ganamos el equivalente a 195 dólares; en Centroamérica somos los que ganamos menos. Ahora, con las reformas al Seguro Social, nos quieren afectar subiéndonos a 65 años la edad para jubilarnos. Entonces, como Ministerio de Educación, no tenemos nada que celebrar”, dijo.

“Nos consideramos una carga para el Estado”

El profesor Rodríguez comentó, que justamente, por motivo del Día del Maestro, cada uno recibirá un bono de 400 córdobas, pero resaltó que “este bono lo hemos obtenido porque lo hemos luchado como sindicato, porque lo hemos ganado”. Lamentablemente, de ahí no pasó: se ha quedado congelado por años”, añadió.

“En estos momentos el magisterio está peor que nunca. Y en lugar de que se nos reconozca la labor que hacemos por vocación, porque nos gusta dar clases, nos consideramos más bien como una carga para el Estado”, afirmó.

Lo más triste, según él, es que los mismos maestros les piden a los muchachos “que no se dediquen a la docencia, que no se dediquen al magisterio”.

El profesor David Flores, quien imparte clases de Lengua y Literatura en el Colegio Monseñor Benito Pitito, en Managua, señala que el docente, bajo ninguna circunstancia debe perder la perspectiva humanista que exige la profesión. 

La razón, según comentó, es que un aprendizaje efectivo únicamente se podrá lograr si el docente procura comprender los problemas y conflictos que pueden estar enfrentando sus estudiantes, y poder jugar así un papel de educador y amigo.

“Desgraciadamente muchos colegas tienen la base de la ciencia nada más; enseñan los números y no le interesó que el chavalo tuviera algún padecimiento. Quizá hay maestros que no tienen esa parte sensible, es decir, están tomando al alumno como al agente que recibe el conocimiento para reproducirlo y ya está, pero descuidamos por qué el chavalo está en el fondo y no está copiando, o está con los audífonos y no presta atención”.

“La mayor satisfacción es que te diga: aprendí”

Para el profesor Flores, quien tiene más de veinte años impartiendo clases, “la mayor satisfacción es que al final del curso, un chavalo te diga: aprendí”.

Por otro lado, no es tan pesimista respecto a las condiciones, políticas y metodologías aplicadas desde el Ministerio de Educación. Reconoce, que si bien el Sistema Educativo adolece de la tradicional falta de recursos económicos, considera que al menos desde 2007, los docentes “estamos un poco más ordenados”.

Resalta por ejemplo, las reuniones mensuales que realizan los profesores de los distintos colegios para discutir y resolver problemas pedagógicos a través del intercambio de experiencias. “Eso no lo hacíamos antes”, dijo.

“Yo tengo un compromiso moral con la sociedad”

“A veces nos podemos estar quejando de muchas cosas que están a nuestro alrededor, pero eso no sólo se ve en educación, sino que también en otras áreas. Pero hay que estar claros y hacer las cosas con mucha sensatez, porque mi trabajo es una recompensa al final. ¿Qué significa eso? Que yo tengo un compromiso moral con la sociedad. Si yo enseño cuatro letras bien impartidas, eso es lo que va a aprender mi alumno, y él irá a la universidad y será un profesional”, reflexionó.

“La educación en este país ha tenido sus buenos momentos, pero también sus dificultades. Pero va a prevalecer siempre la disponibilidad que tengamos, como personas, primero, y como docentes. Tenés que ser un docente entregado”, sostuvo el profesor David Flores. 

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