Elecciones municipales, "un enorme montaje paramilitarizado"

Política

El próximo cuatro de noviembre, los nicaragüenses elegirán mediante su voto a los nuevos Alcaldes, Vicealcaldes y Concejales. Foto: Archivo/Conexiones

* Presencia del magistrado Roberto Rivas en CSE, sustitución arbitraria de alcaldes, y falta de músculo político en oposición, pésimas señales, advierte especialista

* Sin embargo, asegura: “La autonomía municipal no tiene retroceso”

Por Mauricio Miranda | May 17, 2012

A simple vista, 2012 no es un año electoral.  En las calles y en los medios de comunicación no se ven los rostros de los candidatos ni se escuchan sus nombres. Las propuestas de gobiernos de las distintas organizaciones políticas no resuenan todavía entre la ciudadanía, y si no fuera por las controversiales reformas electorales aprobadas este martes y por los esporádicos anuncios que ha brindado el Consejo Supremo Electoral (CSE) como la aprobación del calendario electoral y las previsiones para conformar los Consejos Electorales Regionales y Municipales, difícilmente alguien podría asimilar que en menos de seis meses el país entero “mudará” sus estructuras de gobierno y su aparataje local.

Roberto Stuart Almendarez, especialista en temas de municipalismo y responsable de proyectos del Centro de Estudios y Análisis Político (CEAP), brinda su perspectiva, sobre algunos factores que podrían estar provocando este ambiente electoral apenas perceptible.

E, igualmente, explica las semejanzas de estos comicios con los recientemente celebrados en noviembre pasado --donde el presidente Daniel Ortega logró su reelección--, y las consecuencias de este proceso para el ejercicio del voto y la democracia en Nicaragua. 

¿Podrá el Frente Sandinista consolidar más poder del que ostenta hasta ahora como organización política? ¿O tendrán los partidos de oposición la oportunidad de equilibrar la correlación de fuerzas con las lecciones aprendidas la última vez?

A continuación, Stuart analiza para Conexiones la antesala de las Elecciones Municipales 2012.

¿A qué se debe que no existe un ambiente de campaña electoral en este momento?

La última encuesta de M&R, de marzo de 2012,  muestra que casi la mitad de la población entrevistada, el 48.6 por ciento, considera que es necesario cambiar a todo el Consejo Electoral para que los procesos electorales sean aceptables. Si sumamos el 27.1 por ciento que dijeron que habría que cambiar a varios de esos magistrados, tenemos que el 75 por ciento de la población entrevistada está clara que hay que hacer cambios en ese Consejo Electoral para que sea creíble.

Creo que una buena parte de la población nicaragüense está entendiendo que estas elecciones serán más de lo mismo, porque están dirigidas por un Consejo insolvente que solamente dará cumplimiento a la predicción del FSLN de que van a ganar por lo menos 125 alcaldías. Es triste que el gran mérito de este FSLN sea impedir que las elecciones sean una fiesta cívica en la que compiten las fuerzas políticas para ganarse el favor de la sociedad y ser electos como sus gobernantes; para convertirlas en un enorme montaje paramilitarizado donde se imponen los resultados que ya están planificados.

¿Será que los partidos están atravesando en este momento una especie de desgaste económico y organizativo después de las elecciones nacionales de noviembre pasado?
El FSLN es el partido más organizado. El resto de partidos cuentan con líderes en diferentes niveles (nacional, departamentales, municipales), pero eso no necesariamente significa que tienen estructuras en todos los municipios y menos en las comarcas y barrios.

A eso tenemos que agregar que la población está penalizando el desempeño de algunos partidos en los últimos comicios. A algunos les está pasando la factura por haber sido títeres del FSLN para validar elecciones llenas de irregularidades. A otros por no haber defendido el voto como dijeron que lo harían. Pero es fácil advertir que está latente un importante segmento de la población -sobre todo de clase media y sectores populares que no dependen de la mano estatal para comer-, que no están contentos con la situación y cuando comprueben que hay una opción política decente para canalizar sus demandas, van a comprometerse en eso.

¿Hasta dónde la sustitución de alcaldes que se efectuó en los últimos años por parte del FSLN pudo haber afectado el interés de participar y de organizar las elecciones municipales este año?

Todo es parte de una misma ecuación: la falta de credibilidad de la autoridad electoral y el deterioro de la autonomía municipal, provocan esta falta de interés de la población. Los simpatizantes del actual FSLN desde hace rato ya están claros que quien manda en los municipios no es el Alcalde ni el Consejo Municipal, sino los secretarios políticos del FSLN. Y cada día más personas comunes están viviendo experiencias que confirman esta situación. Esta falta de autoridad de los alcaldes, concejales y funcionarios  municipales está generando la falta de credibilidad de la población.

¿Qué nos puede decir este ambiente electoral "frío", sobre el estado actual y futuro del municipalismo en Nicaragua?

Los retos para el municipalismo son muy complejos porque sus pilares políticos: autonomía y descentralización; han sido erosionados durante estos dos últimos períodos de gobierno nacional. Los municipios están dejando de ser gobiernos para convertirse en unidades administrativas que “operacionalizan” servicios municipales en el marco de las decisiones del poder ejecutivo. Todos los movimientos que se han hecho en los municipios no son para modernizarlos y/o acercar más su gestión a la gente; son para que el actual FSLN amplíe su capacidad de controlarlos y de mantenerse en el poder.

La autonomía municipal es un proceso que a mi criterio no tiene retroceso, podrán detenerla por un tiempo pero más temprano que tarde esos diques que han puesto se van a romper y las cosas van a regresar a su lugar: verdaderos gobiernos municipales autónomos cada vez representando más a la comunidad que los elige. Y cuando el FSLN pierda el gobierno nacional, no tengás la menor duda de que aquellos que hoy solo suben y bajan la cabeza como garrobos cumpliendo las ordenes del FSLN y del gobierno central, van a salir en carrera a proclamarse como los grandes autónomos. Y eso es quizás una de las herencias más graves: ese doble rasero que ha institucionalizado el FSLN, de que si gobierna uno de los suyos tiene licencia para violar la ley y todo el aparataje se dispone para encubrirlo, pero, si gobierna uno de los otros, debe cumplir la ley hasta en sus más mínimos y ridículos detalles y todo el aparataje se dispone para penalizarlo.

¿Los gobiernos municipales dejaron de tener independencia política?

La realidad confirma esto, sobre todo en los gobiernos administrados por el FSLN, que contradictoriamente antes de 1997 fueron ejemplo de autonomía. Me parece que comenzó con la alcaldía de Ocotal, que no pudo construir un centro cultural en el centro de la ciudad -decisión que ya había tomado el Concejo Municipal-, porque el presidente Ortega visitó la ciudad y en un acto público ordenó que no se podía mover al grupo de vendedoras que reclamaban. De ahí para adelante, los ejemplos se han multiplicado. Está el caso de la firma de los candidatos a alcaldes del FSLN de un documento en el que aceptaron someterse a los CPC y a los Secretarios políticos del FSLN. También los casos de alcaldías que se han negado a firmar convenios con ONG nacionales o internacionales que traerían progreso a la ciudadanía de sus municipios, porque tienen la orden partidaria de que la participación de la población solo puede darse a través de los mecanismos que están bajo control del FSLN.

Desde su perspectiva  ¿El partido Frente Sandinista tiene asegurada las elecciones municipales o podría sentir alguna amenaza de acuerdo a los actuales actores políticos de oposición?

En el FSLN se ha impuesto la tendencia de que para mantener el poder lo más importante es controlar los aparatos de poder y disponer de un contingente de simpatizantes numeroso y dispuesto a movilizarse para imponerse por la fuerza. Por eso está comprometido a controlar todas las instituciones que le sean posibles, sean públicas o privadas. Dentro de esta estrategia, la conquista  de la población para aumentar su caudal de votos es un agregado importante pero no es lo sustancial, porque en su esquema si controla al que cuenta los voto, tiene asegurado el poder.

A la par de esto, el actual FSLN está apostando a desestimular al votante independiente y opositor porque el abstencionismo beneficia su voto duro. Por ejemplo, si en el 2006 votaron cien personas y treinta y ocho lo hicieron por el FSLN, eso significó el 38 por ciento. Pero si en el 2012 solo votan 70 personas y el FSLN mantiene sus mismos 38 votos, eso significaría el 54 por ciento. No deja de ser paradójico que sea este nuevo FSLN el que esté destruyendo progresivamente el sistema electoral como garantía pacífica de cambio de poder, que heredamos de la Revolución.

¿Cuál sería el papel del CSE encabezado por Roberto Rivas?

Igual que ha sido su papel en las últimas dos elecciones: permitir que una fiesta cívica se convierta en una campaña casi paramilitar y asegurar que el FSLN resulte ganador con los porcentajes previstos.

 

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