Amenazas a Internet: El Debate Ausente

Tecnología

Foto: Gabriel Jarquín / Conexiones

Después de que quedaran “congeladas” las propuestas para regular Internet a través de SOPA y PIPA en enero reciente, el zafarrancho en la Red ha bajado de tono. En Nicaragua, donde el acceso al conocimiento a través de Internet es tan vital para su desarrollo, pareciera que la limitación a este derecho ha pasado desapercibida.

Por Nery García | Apr 26, 2012

I Entrega

Cuando Roy Pacheco inició a descubrir el mundo de Internet recién había cumplido los 18 años. Se enteró que al alcance de un clic tenía un universo de conocimientos que alimentarían su curiosidad sin detenerse a pensar que después de diez años, esa información acumulada se convertiría en una fuente de ingresos para su familia.

Pacheco cumplirá los 28 años en septiembre. En estos 27 años el acceso a Internet y la libre difusión de contenido fueron el insumo para convertirse en diseñador gráfico de forma autodidacta, y ahora vende artes o diseños a empresas. Los tutoriales, manuales y otros documentos fueron fundamentales en su formación profesional, aunque muchos de ellos contenían derivaciones de obras protegidas con derechos de autor. 

Si la amenaza de regular Internet a través de las propuestas de “Ley para Detener la Piratería en Línea” (SOPA por sus siglas en inglés) y Protect IP Act (PIPA por sus siglas) se hubiese presentado y aprobado hace diez años, probablemente Pacheco y decenas de jóvenes hambrientos de conocimientos no podrían haber desarrollado sus habilidades, a menos que contaran con suficientes recursos económicos para tener acceso a ese conocimiento que se vende en libros, videos, audios u otras obras. 

De aquí surge la disyuntiva ¿derecho de autor o derecho al conocimiento? Un debate ausente en nuestra sociedad. 

Propiedad Intelectual vs Acceso al Conocimiento

Propiedad Intelectual se define como la capacidad de creación de la mente a través de invenciones como obras literarias y artísticas, símbolos, nombres e imágenes en el comercio, según se lee en el sitio web oficial de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO por sus siglas en inglés).

Hoy 26 de abril se celebran 11 años del día mundial de la Propiedad Intelectual. De acuerdo a WIPO, la Propiedad Intelectual se divide en dos categorías: Propiedad Industrial: patentes de invenciones, marcas, diseños industriales e indicaciones geográficas; y Derecho de Autor: obras literarias como novelas, poemas, obras de teatro, de música y artísticas, películas y diseños arquitectónicos. 

Sin embargo, con la evolución de Internet, los usuarios han aprendido a trabajar en comunidad. Eso sugiere colaborar, participar y compartir contenidos a través de la Red. A esto se le conoce como web 2.0, término que fue introducido en 2004 por Tim O´Reilly. Gracias a la emancipación de ese concepto, muchos usuarios han logrado desarrollar sus habilidades al utilizar el Internet como una herramienta de aprendizaje. 

En ese contexto, donde el desarrollo de herramientas a través de Internet avanza a pasos agigantados, WIPO ha mostrado su preocupación por las violaciones a los derechos de propiedad intelectual, y por eso pretende “protegerlos” a través de un proyecto denominado Programa Digital, el que busca promover ajustes al marco jurídico internacional. 

¿Derechos de autor limita el conocimiento?

WIPO señala que el derecho de autor es el “cuerpo de leyes que concede a los autores, artistas y demás creadores protección por sus creaciones literarias y artísticas, a las que generalmente se hace referencia como obras”.  

Los juristas nicaragüenses aseveran que la Constitución Política de Nicaragua en los artículos 126, 127 y 128 señala la protección a la propiedad intelectual, al establecerse que el Estado apoyará la cultura nacional, facilitará medios para crear y difundir obras, y proteger los derechos del autor, además de proteger el “patrimonio arqueológico, histórico, lingüístico, cultural y artístico de la nación”.

Jorge Rooseess, asesor jurídico en temas de derechos de consumidores, subraya que el derecho individual que promueve la Ley de Derechos de Autor y Derechos Conexos (ley 312) no es válido que esté por encima por el derecho colectivo, sino por el contrario, pues así como está limita el acceso al conocimiento como parte de un sistema “capitalista fracasado”.

Sin embargo aclara, que el derecho de autor siempre debe llevar consigo el derecho moral, es decir, el reconocimiento al autor por su aporte aunque no necesariamente sea remunerado. Esto lo dice Rooseess, porque asegura que Internet es visto por muchos usuarios como espacio de libertinaje donde el plagio (copiar obra ajena y presentarla como propia) se usa como una práctica común en la Red, algo que considera condenable.

“Los usuarios no estamos respetando a los otros usuarios y no estamos respetando a los que generan conocimiento”, enfatiza Rooseess.

Juristas que defienden los derechos de autor, por encima del derecho colectivo del acceso al conocimiento, dicen que la protección de la propiedad intelectual debe interpretarse como un derecho humano, establecido en la Declaración Universal de Derechos Humanos, al mencionar en su artículo 27 que toda persona “tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora”.

Sin embargo, movimientos que han surgido a través de la lógica de la web 2.0, como los grupos que promueven software libre y no comerciales, creen que esa “protección” es engañosa porque no necesariamente se protege a los autores a la propiedad industrial cuando se restringe un producto.

Sostienen que el acceso al conocimiento se enmarca en el derecho colectivo que está por encima del individual y que se fundamenta en el artículo 26 de esa misma Declaración, que establece que toda persona tiene derecho a la educación para promover el pleno desarrollo de las sociedades.

Hace exactamente un año, Beatriz Busaniche, de la Fundación Libre de Argentina, en declaraciones al diario El Clarín, sostuvo que compartir contenido es útil tanto para los autores como para la misma sociedad, y lo que “corresponde es modificar la ley para que este tipo de práctica sea legitima y legal”.

Retroceso en la cultura libre

El concepto de cultura libre ha venido logrando espacios cada vez más significativos en los espacios que ofrece Internet. Su concepto se basa en la sociabilización del conocimiento para hacerla asequible a todos los usuarios de la web. Sin embargo, existen algunos ejemplos de cómo el acceso al conocimiento libre se restringe, a pesar de que todavía no hay leyes agresivas para regular Internet en el mundo.

El cierre del sitio Library.nu, ocurrido el reciente 15 de febrero, es un caso evidente. En ese sitio se permitía alojar libros académicos que podían ser descargados gratuitamente, pero esa biblioteca virtual fue cerrada luego que 17 compañías editoras unieran esfuerzos en Estados Unidos, Inglaterra y Alemania para darle de baja. Eso sin incluir las multas pecuniarias (monetarias) y pena de cárcel a los creadores del sitio. Se estima que esa plataforma contenía más 400 mil ejemplares digitales.

Otro caso emblemático, éste ocurrido en América Latina, es el de Horacio Potel, profesor de filosofía argentino que fue acusado por la Cámara Argentina del Libro en 2009 por infracción a la ley 11.723 de propiedad intelectual. Se trata de una causa criminal por crear bibliotecas digitales con contenido en español de las obras de los filósofos Friedrich Nietzsche, Jacques Derrida y Martin Heidegger.

Los argumentos de Potel de la creación de los sitios web fueron que eran para compartir el conocimiento de esos filósofos, de cuyos textos eran muy costosos y en otros lugares no se conseguían en tiendas o librerías porque las editoriales no tienen presencia en ciertos países. En el caso de las obras de Nietzsche (nietzscheana.com.ar), la acusación no prosperó porque la ley establece que los derechos de autor se conservan 70 años después de su muerte, y el deceso del filósofo fue en el año 1900.

Christopher Kelty, profesor de la Universidad de California, enfatiza en declaraciones publicadas en el diario Página 12 que existe un clamor universal por el aprendizaje y la escolarización, “no se trata de entretenimiento sonoro o audiovisual, de jóvenes haciendo travesuras y copiando discos para que los bajen sus amigos, sino de un colosal acceso al conocimiento”.

¿Qué pasaría con nuestros estudiantes?

El argumento de las industrias que promueven el combate a la piratería se basa en proteger los derechos de autor o la propiedad industrial. El grupo Business Software Alliance calculó que sólo en software o programas se perdieron en el año 2010 alrededor de 59 mil millones de dólares, y de eso las industrias en Estados Unidos dejó de percibir por lo mismo 9 mil 520 millones de dólares en el mismo año.

De acuerdo a un documento firmado por decenas de compañías que están a favor de que se apruebe una regulación en Internet, la piratería en línea provocó pérdidas a la economía estadounidense por el orden de 135 mil millones de dólares en 2010, y pone en riesgo el empleo de millones de estadounidenses. Pero, ¿cómo se distribuiría esa riqueza si no se perdiera? Es una pregunta que todavía no se responde con claridad.

Como Nicaragua no escapa a esa amenaza de regular Internet con el propósito de censurar el conocimiento, ¿cuáles serían las repercusiones para el país en materia de acceso al conocimiento?

“Imagínate que se obligara a todas las instituciones a comprar software, a comprar aplicaciones de algún tipo que son vitales  para el conocimiento de nuestros profesionales, caso de los arquitectos con AutoCad (programa de diseño), o con otros tipos de software más sofisticado… sería algo terrible”, explica Marvin Castañeda, director del proyecto nic.ni de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI).

Sólo el sistema operativo Windows Profesional tiene un costo oficial de 199 dólares con 99 centavos, más el Office 2010 que tiene un precio de 349 dólares con 99 centavos. Esto suma 549 dólares con 98 centavos.

Es decir, que las universidades tendrían que invertir alrededor de 17 mil dólares en un laboratorio de 30 computadoras sólo en esos software, sin incluir otros programas ni las máquinas. Además de gastos de envíos de Estados Unidos u otros países desarrollados donde hayan tiendas oficiales de Microsoft porque en nuestro país no hay, según el sitio oficial de esa compañía.

“¿Qué pasaría si una persona hace una investigación excelente que son aplicables en Nicaragua? Como están protegidas por unas leyes, nosotros no podamos acceder a ese conocimiento y las universidades están para eso, acceder al conocimiento, difundir, crear, construir y todas esas funciones que la universidad tiene se vería saboteada”, refiere Carlos Leal, docente y asesor de Tecnologías de la Información y la Comunicación de la UCA.

Urge debate sobre acceso al conocimiento en la Red

Una de las demandas de las sociedades de la información es que la gente tenga acceso a Internet en sus países. En Nicaragua, según la Unión Internacional de las Telecomunicaciones (UIT), adscrito a las Naciones Unidas, refiere que el país es el último en la región latinoamericana y del Caribe en cuanto a acceso a Internet.

La UIT precisa que la penetración de la población nicaragüense a Internet es de 11.7 por ciento hasta diciembre de 2011, por debajo de Honduras (13.1%) y Cuba (15.4 %), y tres veces menos del promedio que es de 39.9 por ciento.

Danilo Avendaño, profesor de Facultad de Ciencia e Ingeniería de UNAN – Managua, reconoce que las universidades tiene el rol de promover el debate sobre este tema de acceso al conocimiento, internet y propiedad intelectual. Además, propone formar alianzas estratégicas entre académicos.

“Que todos los académicos de todas las universidades nos reúnanos y formemos nuestras propias redes académicas. Por ejemplo, un académico de la UCA, con un académico de la UNAN, un académico de la UNI, armar una red y luego unirnos con los demás países centroamericanos”, dice Avendaño, quien aprovechó para hacer un llamado a las autoridades del Consejo Nacional de Universidades (CNU) a desarrollar software de libre acceso para el país.

Leal como Castañeda están de acuerdo con la alianza. “Es importante que las universidades empiecen a guiar a las sociedades del conocimiento, a todas las gentes que están inmersas en Internet”, recalca Castañeda.

“La universidad puede ser un motor que impulse la conciencia” dice Pacheco, quien insiste en que los usuarios deben tomar la vanguardia y utilizar las herramientas que ofrece Internet para desarrollar sus capacidades, además, de aprovechar esos espacios virtuales para seguir compartiendo la información aprendida, como parte de un mundo solidario que necesita del conocimiento para su desarrollo.

“Nunca dejen de pronunciar de su opinión. Existen muchos medios sociales donde podemos dejar nuestra opinión. Hay grupos que recopilan esas opiniones y las consolidan. No dejar de leer y de informarse acerca de lo que está sucediendo porque muchas cosas malas pueden surgir a raíz de la ignorancia”, finaliza Pacheco.

(Con la colaboración de Elvis Busto)

blog comments powered by Disqus

Licencia: Creative Commons

Reconocimiento (BY) Conexiones UCA

Rotonda Rubén Darío 150 mts. al Oeste.

Managua, Nicaragua

Apartado 69

PBX: (505) 22783923 Ext. 1292

Info: info@conexiones.com.ni