"La opinión pública ya tiene sus propias agendas"

Ana María Miralles, periodista e investigadora. Foto: Mauricio Miranda/Conexiones

Esa es la opinión de la periodista e investigadora Ana María Miralles, para quien la esencia de la Democracia se concentra en las demandas de la ciudadanía, más que en los discursos de los medios y de la clase política

Por Mauricio Miranda | Apr 11, 2012

A estas alturas, según la periodista e investigadora Ana María Miralles, la pregunta no debería ser cómo se las tiene que jugar la ciudadanía para captar la atención de la clase política y de los medios de comunicación tradicionales para colocar en la agenda pública los problemas que la afectan más sensiblemente. La clave consiste,  explica, en proponer una agenda propia, articulada y consistente sacando el jugo a cada nueva herramienta y cada nuevo canal que ofrecen las nuevas tecnologías y las maneras alternativas de crear comunidades. 

Pese a las críticas y a la mirada desdeñosa que desde el mismo ámbito de la comunicación le han dedicado a ella y a su equipo de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín (UPB-Medellín), Miralles Castellanos sostiene que el Periodismo Público, una corriente que nació en Estados Unidos y que se ha asentado en América Latina, es el que más se aproxima al sentir del ciudadano, a las demandas de la sociedad civil y al reclamo de los sin voz.

Miralles, consultora de la Unesco en temas de Comunicación y Democracia desde 1997 y de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (2004-2011),  y autora de varios libros, entre estos “Voces Ciudadanas” y “Miedo al disenso”, afirma que los medios en la actualidad no solamente han “secuestrado” la palabra de los ciudadanos, sino que, de hecho, estos tienen miedo a descubrir realmente lo que piensa la opinión pública.

A continuación, la entrevista que la periodista colombiana concedió a Conexiones durante una reciente visita a la Universidad Centroamericana (UCA), y en la que explica en qué consiste este Periodismo Público y su papel en la búsqueda de la institucionalidad y la Democracia.

CONEXIONES: Profesora Miralles, usted planteaba durante una cátedra ante los alumnos de Comunicación Social de la UCA, que los medios de comunicación han arrebatado la palabra a la ciudadanía. ¿En verdad los medios han arrebatado la palabra a la ciudadanía?

ANA MARÍA MIRALLES: Yo diría que no solamente los medios. Tantos los medios de comunicación como políticos pretenden representar con sus propias palabras a la opinión pública, y lo que estamos viviendo hace unos cuantos años, es que la opinión pública ya es una esfera autónoma que tiene sus propias agendas, tiene sus propios mecanismos para hacerse visible, a través de protestas en la vía pública, a través de las redes sociales como Facebook, Twitter…

Lo que está quedando claro es que no se puede permitir que la palabra de los ciudadanos sea sustituida por los políticos profesionales y por los medios de comunicación. ¿Cómo logramos los ciudadanos que nuestros temas figuren en esa agenda pública sin que estas dos agendas sustituyan y secuestren de alguna manera la palabra de los ciudadanos?

Usted mencionaba que los medios dicen que hablan a favor de la ciudadanía cuando tal vez con frecuencia lo que hacen es defender sus propios puntos de vista en determinados casos.

Los medios de comunicación han tenido un temor a descubrir realmente qué es lo que piensa la opinión pública. Lo que hacen es editorializar, decir “la opinión pública piensa tal cosa”, cuando ese es el pensamiento del medio.

En su cátedra se hablaba sobre la polarización, y surgía un debate: ¿Es ficticia o no?

Por una parte, el esquema de la noticia respecto a cómo cuenta lo que está pasando en la realidad, es peligrosamente bipolar, porque lo plantea en términos de oposición. Por ejemplo, alguien que defiende una medida pública y alguien que la ataca, cuando la realidad nos presenta muchísimos más matices de opinión y es ahí donde están los ciudadanos.

La oposición de dos posiciones tiene que ver con personas que están en cargos de poder. Es una disputa de élites, pero no necesariamente son las posiciones donde está la ciudadanía.

Sobre la polarización de las sociedades, a mí a veces me quedan muchas preguntas. Si cuando estamos hablando de la polarización política entre dos bandos en una sociedad, estamos reconociendo todo el espectro de opiniones que hay en esa sociedad o igualmente estamos copiando ese modelo de élite de poderes donde nosotros mismos vamos inscribiendo a los ciudadanos. O si hay formas de indagar para abrir espacios y que se expresen otras posiciones en la sociedad. Yo dejaría por lo menos el interrogante y un trabajo de investigación más serio, de preguntas a la ciudadanía, para que pueda determinarse hasta qué punto realmente se puede afirmar que hay una sociedad polarizada.

¿Cómo funciona el proceso de comunicación en el Periodismo Público?

Se trata de entender al periodismo más como un proceso de comunicación, que solamente información en una sola vía. Se interpela a los ciudadanos y se les involucra en la discusión en los asuntos de interés público haciéndoles preguntas abiertas, sobre esos temas que están inquietando a las sociedades, apelando a la capacidad de reflexión y a la capacidad de propuesta que tienen los ciudadanos.

Y, voluntariamente, los ciudadanos se expresan por correo electrónico o por la línea telefónica para dar sus respuestas. Es un mecanismo un poquito más detallado y más complejo, pero la estrategia central consiste en: de las audiencias sacar públicos que discuten sobre los temas y que a lo largo de un proceso --que puede tomar varios meses--, se dediquen a construir la agenda ciudadana que va a ser visible ante toda la sociedad y ante las personas que tengan algo que decir sobre ese tema.

¿El Periodismo Público es una moda?

Se ha dicho reiterativamente que es una moda, porque en general hay muchas modas en el Periodismo: la moda del periodismo literario, de la crónica y todo eso.

Pero yo creo que el Periodismo Público plantea --a quienes quieran entenderlo así--, un nuevo tipo de relación con la ciudadanía, y sobre todo, un trabajo muy consciente de construcción y fortalecimiento de lo público democrático.

Y una idea de estas no puede ser una moda, porque es, desde el principio, un trabajo muy serio y una carga muy grande. No es lo mismo una moda pasajera a un trabajo que apela a la mística y a la vocación del verdadero periodista, entendiendo que su trabajo va más allá de informar y construir opinión pública.

Nosotros, por ejemplo, en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, que comenzamos desde noviembre del año 98, llevamos ya un largo recorrido, y seguimos trabajando en esto, seguimos produciendo conceptos, escribiendo, y compartiendo estos conocimientos en diversos países.

Pero yo creo que en América Latina hay muchísimas necesidades, y hay todavía muchos periodistas sensibles a estas ideas que serán los encargados de continuar con estas iniciativas.

¿El Periodismo Público es una amenaza al periodismo tradicional?

Yo diría que no es una amenaza, pero algunos sí lo han tomado así. Hay medios que piensan que solamente hay que informar y que no les interesa si se construye o no la opinión pública, que están como desentendidos de las sensibilidades que despiertan los temas que cubren. Pero yo diría que no es una amenaza, porque igual sigue siendo periodismo, pero que es un periodismo que se acerca más a la gente.

Se trata de pensar en el ciudadano: ¿Qué es lo que el ciudadano necesita hoy? Estos movimientos emancipatorios, en Egipto, en Túnez… Todo esto está demostrando que el ciudadano está buscando sus propios medios para expresarse ante las ignorancias de los medios, y los medios ahora están teniendo que retomar la información que surge de esos medios sociales y la está convirtiendo en noticias.

¿Es más legítimo el Periodismo Público que el tradicional, quizá desde el punto de vista democrático, de la institucionalidad?

No sé si la palabra legítimo, pero el Periodismo Cívico o Periodismo Público, directamente sí contribuye a la construcción de la democracia. Mientras que el otro, a partir del tema de monopolios mediáticos, de defender casi con más ahínco la libertad de empresa que la libertad de expresión, de pensar en su propia libertad de expresión y no en los derechos ciudadanos a la información, de una manera ha contribuido al debilitamiento de la democracia.

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