Las Alfombras de Aserrín en Sutiaba el Viernes Santo, una tradición centenaria

Religión

La Calle de las Alfombras se ubica de la estatua El Indio en Sutiaba, una cuadra al sur. Cada Viernes Santo familiares que viven en esa cuadra se unen para hacer esas creaciones artísticas con motivo de la pasada de la procesión conocida como "Santo Entierro" o "Cristo Entierro".

Esta tradición se celebra año con año cada Viernes Santo en la conocida como la "Calle de las Alfombras" en Sutiaba, León.

Por Henry Hernández | Apr 07, 2012

 

 

Hablar de Sutiaba es hablar de historia, cultura, tradición; nos llena la imaginación de nuestros aborígenes, una comunidad indígena que vio nacer la ciudad de León en 1524. Pero a pesar de su resistencia contra la colonización española, tuvo que adoptar nuevas costumbres que dio lugar a una mezcla cultural y racial que se mantiene hasta nuestros días.

                                      

Este Viernes Santo atrajo a turistas nacionales y extranjeros, así como a los fieles religiosos hasta la llamada “Calle de las Alfombras” en Sutiaba. Aquí, artistas del lugar elaboran alfombras coloridas a base de aserrín y colorantes sobre las cuales dibujan figuras religiosas adaptadas a la Semana Santa. Ellos aprovechas a elaborar estas manifestaciones religiosas ya que por ahí pasa la procesión del “Santo Entierro”, a través del cual se hace memoria de cuando Jesús, una vez muerto en la cruz, fue trasladado a la sepultura de donde resucitó al tercer día.

La mayoría de creadores de las alfombras son jóvenes quienes algunos siguen la tradición que se ha trasmitido por varias generaciones tal como lo manifiesta Cristian Munguía de 21 años, quien recuerda que sus padres le inculcaron desde niño que “la devoción del Santo Entierro aquí en Sutiaba, esto se hace por amor, en una fe inquebrantable así como nuestro Señor Jesucristo un viernes Él dio la vida por nosotros. Y nosotros estamos dando este sacrificio, casi un día entero bajo el sol y  se lo ofrecemos como una limpieza de nuestros pecados y el pecado de los demás”. La alfombra que elabora Munguía se llama “Las Tres Divinas Personas” en la que se ve el Padre, el hijo crucificado y una paloma que representa el Espíritu Santo. Esta alfombra es apreciada por Mónica Jarquín, una joven de Managua a quien le parece interesante que los jóvenes estén involucrados porque de esta manera, según ella, la tradición no se pierde y expresa que lo leoneses son realmente artistas pues “están muy, muy bonitas las alfombras”.

Entre otros visitantes esta Leonel Méndez Solís, guatemalteco quien visita por segunda vez Sutiaba para admirar las alfombras. “Están excelentes, un trabajo bien elaborado, hay que felicitar a las personas que tienen ese corazón para el Señor”, dice Méndez, algo que comparte Stephany Baika de Austria quien confiesa que “me gusta cómo la gente es devota a estas  cosas, que lo hacen de corazón”, algo que no se haría en su país, reflexiona Stephany.

                                                                  

A lo largo de las 4 calles donde están las alfombras la gente camina y aprecia cada uno de los cuadros artísticos, toman fotos o videos con sus teléfonos celulares. Además, andan periodistas que entrevistan a los artistas y a quienes llegan al lugar. Mucha gente se ve que andan en familia. Los niños observan las alfombras y escuchan con mucha atención la explicación de los adultos a pesar del gran calor que se siente. Doña Bertha Duarte López recuerda que tiene 30 años de venir aca. Esta vez la acompaña su nieto y cuenta que le viene diciendo todo sobre la Semana Santa, “le vengo explicando a él las cosas como son”, y recomienda que a cada cuadro le escriban una identificación, “para uno orientarse mejor”.

                               

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mientras la mayoría de las alfombras  están listas y son apreciadas por la multitud, el artista Daniel Quintero esta casi por terminar la suya que contiene a Jesús y la Samaritana en el pozo. Quintero llama a otros jóvenes que se acerquen para que “aprendan y que vean lo lindo que se hace con cosas que no parecen como el aserrín”. Confiesa que vive en esa cuadra y que desde niño, cerca de 25 años tiene de trabajar ahí todos los Viernes Santos. Mientras Quinteros sigue trabajando, Sarah Anthon y su esposo, ambos de Inglaterra, lo observan. Para Sara todo eso resulta hermoso y “realmente me encanta la manera en cómo la gente se reúne para celebrar el Viernes Santo”, expresa y añade que cuando regrese a su país le dirá a su familia que deberían venir acá ya que  “mi familia es muy religiosa y ellos apreciaran mucho lo que significa esto para la gente acá”.

                          

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La mayoría de las familias de la “Cuadra de las alfombras” son las encargadas de realizar estas creaciones artísticas. Ellos y ellas trabajan con presupuesto propio y algunos con ayuda de la Alcaldía municipal de León. A lo largo de las 4 cuadras se  lograron contabilizar alrededor de 60 alfombras. La Hermana Reina Rizo Velásquez, misionera de la Caridad y la Providencia, hace un año fue trasladada desde España a la ciudad de León en Nicaragua. Para ella quienes crean las alfombras expresan el amor a Jesús, “yo siento que las manos que han trabajado en estas alfombras ha ido con mucho amor y con mucha fe porque está viendo en su corazón, en su mente a Jesús”, afirma.

 

Además de las alfombras, algo que llama la atención es la representación de una muchacha como la Samaritana con quien Jesús conversó a orilla de un pozo. Esa representación enorgullece a Claudia Altamirano, madre de la joven, por representar uno de los pasajes de Jesús. La samaritana sonríe y saluda a la gente que pasa y la observa. Ella expresa que se siente muy alegre y contenta, pero sobre todo le agrada que el público le hable  y le tome fotos.

 

            

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una vez entrada la noche, se observa venir de oeste a este la procesión multitudinaria del Santo Entierro. Vienen ahi el Alcalde  de Vara de la comunidad indígena de Sutiaba, así como también los organizadores, y el Padre Mario Tórrez, vicario de la capilla de San Pedro. En el recorrido de esta tradicional procesión “lo hacemos contemplando este trabajo hermoso de todo este pueblo de Dios que quiere ofrendarle al Señor estas alfombras como una ofrenda de amor”, manifiesta el padre Tórrez.

Poco a poco se acerca la procesión a las alfombras. Uno de los primero en pasar sobre ellas es el Padre, seguido de los que cargan las carroza donde viene el Santo Entierro y finalmente la feligresía.

José Doroteo Silva desde hace 40 años es el presidente de la Hermandad del Cristo Entierro  en Sutiaba. Según él ésta tradición cumple 200 años en el 2018, sin embargo hubo un tiempo que se había ido perdiendo pero la comunidad indígena de Sutiaba decidió rescatarlo hace unos 100 años. “Demostramos y llevamos la fe al pueblo para que puedan cambiar sus corazones, que miren hasta donde Cristo fue capaz de llegar por cada uno de nosotros”.

Los cargadores de las carrozas son cerca de 90 hombres que toman turno en un determinado tiempo. José Silva contabiliza que la procesión recorrerá 27 cuadras a 15 minutos por cada una. Cuenta que ellos salieron del templo a las 6 de la tarde.

Centenares de personas se ven en la procesión a pesar del creciente número de creyentes de otras religiones cristianas. Para el Padre Mario Tórrez es motivador ver a toda esa gente dando ese tributo de amor al señor, “motiva a volver nuevamente a la fe de nuestros padres, a la fe que recibimos todos en el bautismo”, expresa.

Una vez pasada la procesión, en la “Calles de las Alfombras” no se ve más que la gente pasando sobre aserrín. Algunos se escuchan hablar apesarados que las alfombras terminaran así. Finalmente se ve a cada dueño de lo que una vez fue alfombra, levantar el aserrín y lo meterlo en sacos para dejar limpia las calles.”Esto se quita temprano porque el camión de la alcaldía pasa recogiendo los sacos después que pasa el Santo y no hay que esperar mucho tiempo” explica Mauricio Quintanilla habitante del lugar. Respecto a la inversión económica que hicieron y una vez que todo quedó destruido dice que realmente se sienten bien porque es para el Santo, “no importa lo económico porque el Santo a uno le da más”, expresa Quintanilla.

Mientras esto pasa en Sutiaba y la procesión continua, en el parque Central de León hay juegos mecánicos para que los niños lleguen a divertirse de otra manera. También están un grupo de 6 artistas de Perú, quienes andan compartiendo su cultura a través de la música. Mario Picado es uno de ellos, dice que lo que ellos andan haciendo no tiene que ver nada con la Semana Santa pero “si me colaron los dos eventos, mejor todavía para los nicaragüenses, que las tradiciones se compartan”.

 

En otro escenario esta un músico del grupo de artistas peruano rodeado de gente que disfrutan la música que él toca con instrumentos musicales típicos de Perú.

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