"¿Valen más los muertos de ellos?"

Seguridad ciudadana

El Foro Audiovisual sobre Violencia, Seguridad y Derechos Humanos de Nicaragua planteó de nueva cuenta el debate sobre despenalizar el consumo de drogas. Foto de Lourdes Arróliga/IEEPP

Primer Foro Audiovisual sobre Violencia, Seguridad y Derechos Humanos revive el debate sobre la despenalización del consumo de drogas y el costo en vidas humanas en América Latina

Por Mauricio Miranda | Mar 27, 2012

“¿A cuenta de qué nosotros tenemos que poner los muertos? Hoy tenemos más muertos en América Latina en la guerra contra las drogas, que los muertos que producen las drogas en los Estados Unidos. ¿Valen más los muertos de ellos que los muertos de nosotros?”

Con este reclamo, Eduardo Correa, experto colombiano en temas de violencia y narcotráfico, y quien realiza investigaciones para la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), demandó una estrategia para erradicar la narcoactividad  “que no pase por una lógica donde nos tengamos que seguir matando unos a otros”.

En el inicio del Foro Audiovisual sobre Violencia, Seguridad y Derechos Humanos en Nicaragua, realizado en la Universidad Centroamericana (UCA), Correa dijo que la salida más sensata es la despenalización del consumo de la cocaína y la implementación de un control farmacéutico-clínico, sobre quienes deseen mantener su consumo.

Menos costo para economías y mayores niveles de seguridad

Según Correa, la despenalización del consumo de cocaína significaría un alivio efectivo sobre las economías de los Estados que participen de esta política, así como un incremento en sus niveles de seguridad ciudadana.

Correa asegura que proporcionalmente “sale más barato” invertir un dólar al tratar el consumo como un asunto de salud pública, que gastar hasta 19 dólares bajo la política de guerra contra el narcotráfico que se desarrolla actualmente.

“Cuando se hace el prohibicionismo, lo que estamos haciendo es, entregándole una carta de negocios de enormes proporciones al crimen organizado”, afirmó el especialista, quien sostiene que esta restricción “es un mecanismo generador de acumulación de capital para ellos”.

“En Colombia, un kilo de cocaína en la selva vale mil dólares; pero ese mismo kilo en las calles de los Estados Unidos se llega a vender en 100 mil dólares”, explicó. 

Prohibicionismo como control político

Por otro lado, señaló que el prohibicionismo genera un control regional de Estados Unidos sobre el resto de países en América Latina. “Ellos vienen acá, a los países nuestros y nos dice que la DEA tiene derecho a meterse a inspeccionar, a hablar de una cosa y de la otra. Es un mecanismo de control político”, afirmó Correa, para quien una tercera consecuencia negativa es que el estado actual de las cosas, permite disparar el mercado de armas legales e ilegales.

La otra cara de la moneda, la mostró Boanerges Fornos Escobar, Fiscal Regional del Ministerio Público de Nicaragua.

El funcionario alertó que una despenalización al consumo de drogas facilitaría a las organizaciones criminales incrementar sus capitales y oxigenar sus actividades sin tener que recurrir al lavado de dinero.

Por otro lado, advirtió, que dichas organizaciones “no van a dejar las otras actividades en las que se han diversificado: trata de personas, tráfico de migrantes, tráfico de armas, porque son también negocios que les generan ingresos millonarios”.

Poblaciones adictas auto envenenándose

Pero además, Fornos Escobar alertó que el consumo legal generaría una adicción en la población nicaragüense, que el Estado no se encuentra en la capacidad de manejar.

“Al tener nuestra población acceso a ese tipo de sustancias y crearse la adicción, y no tener los ingresos necesarios para poder introducirse ese veneno, van a tener que dedicarse a otro tipo de actividades ilegales, para poder conseguir la plata con qué ir a comprar esa droga”, afirmó. 

“Como nicaragüenses, no tenemos la infraestructura básica para poder recuperar a todos estos ciudadanos que se van a hacer adictos a la droga, que no van a tener la suficiente capacidad como para ir a laborar normalmente, y en ese sentido, vamos a crear una sociedad que va a consumir este tipo de sustancias”, sostuvo el fiscal.

Para él “Nicaragua ni la región están preparadas para legalizar las drogas”.  

Prioridad: ¿Narcomenudeo o sicariato?

Los panelistas igualmente mostraron divergencias, sobre el nivel de peligrosidad que sufre Nicaragua como producto del crimen organizado y el narcotráfico.

Mientras de acuerdo al fiscal Boanerges Fornos, las autoridades y la ciudadanía debe enfocarse en el denominado “narcomenudeo” que afecta “directamente a la sociedad nicaragüense”, Eduardo Correa llama la atención sobre los casos de asesinatos por encargo que se han reportado en los últimos años en localidades como el departamento de Rivas y en la Costa Caribe.

“La aparición de cadáveres desmembrados es una señal de que ya está aquí, está golpeando”, dijo.

Y añadió: “La vulnerabilidad de esta nación (Nicaragua) es absoluta. Ellos tienen el dinero, los recursos, el manejo de las armas, la logística, el entrenamiento. Esto hay que verlo con sangre fía, y que si no ha llegado, está tocando”. 

Fornos, de hecho, confirmó el fenómeno del denominado “sicariato” en Nicaragua.

“No podemos decir que en Nicaragua no ha habido trabajo de sicariato, porque sí ha existido: en Rivas, en Chinandega, en las regiones autónomas, ha existido inclusive aquí en Managua, en las zonas fronterizas de Madriz de Nueva Segovia”, aseguró. 

“La diferencia es, que efectivamente, no estamos ni al nivel de México ni al nivel del Triángulo del Norte, y tampoco nos llaman la “bodega del narcotráfico” como se le llama a otro país vecino del sur”, sostuvo. 

Fornos insistió en que el “narcomenudeo” es “la dificultad que ahorita está sintiendo la gente en relación al tema de la inseguridad”.

Analizar consumo es clave

Por su parte, Roberto Orozco, investigador del Instituto de Estudios Estratégicos de Políticas Públicas (IEEPP), una de las instituciones que coordinó el evento, instó a estudiar con mayor profundidad el fenómeno del consumo de drogas para encontrar nuevas soluciones.

“Debemos de salir del tema del impacto de la drogodependencia y centrarnos en este asunto, para ver cuál es la cadena de distribución y cómo es que las drogas llegan a manos de los consumidores”, señaló.

Por otro lado, recordó, que de acuerdo a las investigaciones relativas al narcotráfico, con frecuencia “una de las fuentes de suministro de droga a los consumidores, son las mismas autoridades del Estado, que incautan la droga”. 

“Me refiero a autoridades corruptas y a título individual, que meten al mercado la droga que se incauta. Este es un tema muy importante que todavía no se ha logrado tocar”, dijo Orozco. 

De acuerdo a información oficial del gobierno de los Estados Unidos, este país ha “invertido más de 10.000 millones de dólares por año en programas de tratamiento, rehabilitación y prevención contra las drogas, en los últimos tres años”.

Además, Estados Unidos destinó casi 1 mil 600 millones de dólares para países individuales y grupos regionales para el control de narcóticos. “Se calcula que en 2012 serán de más de 2.000 millones, y se prevé que ascenderán a 2.500 millones en 2013”, según un artículo publicado en el portal de la Embajada de dicho país.

El Primer Foro Audiovisual sobre Violencia, Seguridad y Derechos Humanos en Nicaragua, y que actualmente se desarrolla en el edificio “Roberto Terán” de la UCA, es organizado por el IEEPP, la UCA, el programa FODECID GIZ, la Fundación Luciérnaga y la Asociación de Derechos Humanos, Organización, Cooperación y Comunicación Sostenible (Ad Hoc).   

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