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Educación

Por su entorno, Noé podría enlistarse en el ejército de poco más de 190 mil niños y niñas que transcurridos unos meses dejan la escuela cada año, según un estudio de Funides. Foto de Marvin Jimenez

Los re-inventos de políticas de Educación en cada gobierno y la escasa coordinación entre los sectores responsables, son un muro infranqueable para erradicar la deficiente calidad en las escuelas

Por Mauricio Miranda | Mar 21, 2012

Tercera parte

Una semana más y los mangos caerán de las ramas más altas como granadas lanzadas en un combate sin cuartel. Aunque quizá por ahora lo que importa no es la fruta --que seguramente llegará a ser tan abundante que se pudrirá de madura ante la indiferencia del hastío --, sino la sombra, la deliciosa sombra que alberga la casa de tablas de doña Cecilia y de don William su esposo, donde viven con sus hijos “Will” el mayorcito y el pequeño Noé, en una parcelita en las sierritas de Santo Domingo.

A esta hora del mediodía, mientras toda Managua se derrite en el sopor exacerbado por la llegada de la Semana Santa, doña Cecilia deja la escoba para supervisar las tareas que le dejaron a Noé. Se inclina por sobre el hombro de su hijo, observa un instante y le pide el cuaderno. El niño se lo entrega, y, tras un vistazo impasible, doña Cecilia le indica que dejó una plana hasta la mitad. Noé parece reprendido. Pero atiende la instrucción y continúa. Toma el lápiz y reinicia procurando no fallar en la frase con que debe llenar la página: “3 es mayor que 2. 3<2”.

Noé no percibe la contradicción en lo que escribe, un error cometido por su maestra --pues está escrito con su puño y letra--, y que desde esta etapa podría condenarlo a serios y hasta irreparables problemas en su aprendizaje. El enunciado correcto tendría que ser, lógicamente: “3 es mayor que 2. 3>2”.

Noé se inclina sobre el cuaderno y continúa sus repeticiones con su letrita demasiado ansiosa y demasiado inocente para ser juzgada, y así repite la lección una y otra vez, la que su maestra no le supo enseñar con claridad ni su madre le pudo corregir, porque doña Cecilia, que ahora termina de barrer el piso de tierra que hace de sala, comedor y  patio a la vez, en la casita de tablas, no sabe leer ni escribir.

El padre de Noé, que se rebusca el sustento gritando hasta el cansancio por las cuadras del cómodo reparto Las Colinas anunciando sus servicios de jardinero, tampoco sabe. Y “Will”, su hermano de catorce años, todavía tiene dificultades para comprender las lecciones del tercer y cuarto grado combinado que recibe en curso sabatino.  

“Ya que yo no aprendí a leer, que aprendan ellos”, comenta doña Cecilia con un aire de resignación pero de mucha esperanza a la vez.

Menos de la mitad aprobará la primaria

Las circunstancias difíciles de su entorno podrían empujar a Noé a enlistarse en el  ejército de poco más de 190 mil niños y niñas que transcurridos unos meses dejan la escuela cada año, y de los cuales, cerca del 70 por ciento no logrará obtener ningún grado aprobado, “con lo que ingresarán a las filas de los analfabetos”, según un reciente análisis realizado por el Fondo Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides).

De hecho, el mayor “desgrane” de la matrícula se produce en los primeros tres grados, y, lo realmente dramático, es que “las altas tasas de repetición y deserción determinan que sólo el 47.9 de los niños que ingresan a primer grado finaliza la primaria”, de acuerdo al estudio, titulado Propuesta de Agenda Educativa de Nación.

El documento recoge las conclusiones de trece especialistas y profesionales en materia de Educación, incluyendo la de los ex ministros de esta cartera Carlos Tünnermann y Silvio de Franco, y de Telémaco Talavera, actual asesor presidencial en temas de Educación.  

¿”Escuela para todos” otra simple promesa?

Bajo la promesa de llevar a cabo un proceso de “restitución de Derechos a la Educación” para revertir los “efectos perversos” de “las políticas implementadas durante 16 años por gobiernos de corte neoliberal” –estoy citando al Plan Estratégico de Educación 2011-2015 del gobierno--, el presidente Daniel Ortega dio un brusco golpe de timón para garantizar un mayor acceso a las aulas desde el preescolar, mayor retención en los primeros grados de primaria, una participación más efectiva de la comunidad, así como el mejoramiento en las condiciones, en la calidad y la equidad en el nivel de secundaria.

“Visionamos construir una educación para todos y todas los y las nicaragüense, con calidad, justicia y eficacia, que permita el desarrollo pleno de las personas, que aporte a la reducción de la pobreza, el bienestar social de los ciudadanos y el desarrollo humano integral”, propugna el programa de Ortega.

En su descripción, el programa resulta ser tan reconciliador, que inclusive llama a todos los involucrados e interesados a participar. “Toda la Nación está convocada a asumir la transformación educativa desde las personas y su entorno”, invita.

Sin embargo, la actitud hermética que asumió el Ministerio de Educación (Mined) desde que Ortega retomó el mando, ha convencido a maestros, analistas, consultores y sindicalistas, de que al Ejecutivo no le interesa mayor opinión que la de éste mismo. El gran riesgo, según los consultados por Conexiones, es que está repitiendo los “clásicos errores” que desde siempre han golpeado por su lado más débil al sistema educativo, y que tradicionalmente lo han condenado al fracaso.

Desarrollo de educación “en punto muerto”

“Este gobierno tiene que superar el desafío de la continuidad y de la participación”, recomienda Josefina Vijil, Doctora en Pedagogía, para quien pese al “gran avance” en el acceso a la educación, en los últimos años se ha empezado a notar un “estancamiento”. 

Vijil plantea cuatro desafíos: 1) Avanzar hacia la escolaridad obligatoria de toda la población; 2) Asegurar la permanencia en el sistema educativo, 3) La calidad educativa; 4) Y responder a la demanda de mayores, mejores y más diversas opciones educativas.

Sin embargo, partiendo desde el primer desafío, insiste en que el gobierno debe mostrar flexibilidad.

“Estoy de acuerdo con la batalla del sexto grado y con la batalla del noveno grado --ambas planteadas por el actual gobierno--, y estaría de acuerdo con la batalla del doceavo grado. Con lo que no concuerdo es con que podamos lograrlo ni en tres ni en cinco años. Como nación, debemos de ponernos esa meta para alcanzarla en 10, en 20 o en 30 años”, señala. 

El docente debe lograr que el estudiante razone

Cefas Asensio Flórez, consultor especialista en Educación y Desarrollo, propone la creación de comisiones técnicas que permanentemente evalúen los contenidos en que los estudiantes muestran mayor dominio, así como dificultades.

“No solamente se trata de armonizar un programa de estudio, sino también que el docente esté preparado realmente, para hacerle entender y desarrollar las habilidades de comprensión, de razonamiento, y de capacidad investigativa”, explica.

Flórez señala que entre 2003 y 2004 dichas comisiones funcionaban, pero hoy han desaparecido: “Sencillamente los resultados están a la vista”.

Sólo 15 por ciento de estudiantes tienen libros de texto

El consultor, quien casualmente compiló la “Propuesta de Agenda Educativa de Nación” del Funides en conjunto con el ex ministro de Educación Humberto Belli, califica como positiva la gestión que realiza el gobierno respecto a los programas de consejería, merienda y reforzamiento escolar.

Pero demanda una revisión inmediata en las modalidades de primaria acelerada y de multigrado, para corregir los factores que afecten la calidad, calidad que igualmente debe garantizarse en la formación y desempeño de los docentes.

Y tampoco pierde de vista la entrega de los libros de texto. “Solamente hay como un quince por ciento que logra conseguirlo, con dificultades. Esa es una de las tareas que el gobierno debería atender urgentemente”, enfatiza.

Gobierno no quiere dialogar

El pasado 28 de febrero, un conjunto de organizaciones civiles, representantes de universidades y profesionales involucrados con la problemática de la Educación en Nicaragua, lanzaron la “Jornada Nacional Permanente por la Educación”, para “contribuir a enfrentar los desafíos del sistema educativo… a nivel central y territorial”.

Los involucrados se comprometieron a colaborar con investigaciones, sistematizaciones, trabajos multidisciplinarios, auditoria social, así como con la elaboración de un informe anual del Estado de la Educación y de un Plan Estratégico Conjunto.

Sin embargo, el gran ausente en el evento, fue el gobierno a través de algún funcionario. Los organizadores aseguraron que les habían enviado la respectiva invitación.

“Hay un poquito de distancia, indiferencia tal vez, del Estado hacia nosotros. Ellos están con cierto temor”, afirma la ex profesora y ahora consultora Sonia Durán, quien asegura que “nuestro discurso ha sido bastante conciliador”. 

“Hemos buscado un acercamiento con el ministerio, pero sabemos cuál es la política que persiste. Por ejemplo, no ves en la palestra pública a la ministra de Educación (Miriam Ráudez)”, comenta a Conexiones.

Secretismo y presión interna

Según el gobierno, una “garantía para el éxito” de las estrategias y programas que plantea en su Plan Estratégico de Educación, es el fortalecimiento del “Modelo de Responsabilidad Compartida, desde la comunidad educativa, los gobiernos locales, y el poder ciudadano”.

Pero en la práctica, esta “política de apertura” supuestamente dirigida a los distintos actores de la sociedad, para conocer el estado real del sistema educativo nacional y la gestión que se ejecuta desde el gobierno, con frecuencia impone sus límites.

Conexiones no logró obtener entrevista alguna con ningún funcionario del Mined para que compartiera su posición respecto a algunos de estos temas, pese a la solicitud formal que se hizo ante las oficinas de Relaciones Públicas.

Por otro lado, la información disponible en el portal electrónico de dicha entidad usualmente se mantiene desactualizada. De hecho, el Plan Estratégico de Educación fue facilitado a Conexiones por medio de los especialistas entrevistados, ya que no se encuentra en el sitio. 

Igualmente, este medio de comunicación enfrentó la renuencia de los directores de algunos centros educativos públicos para brindar entrevistas o para autorizar a docentes a que hablaran con nosotros, ante el supuesto riesgo de recibir represalias administrativas.

Mientras tanto, especialistas como Sonia Durán, sostienen que las “soluciones” se siguen aplicando de la manera equivocada.

“En los noventa se priorizó la Primaria, y no supimos valorar la importancia de la educación inicial. Después se retomó la educación inicial, pero entonces la tomamos como una educación no muy importante. No tenemos visión de sistema”, señala, y lamenta que persista el otro “gran pecado” del “borrón y cuenta nueva” en las políticas educativas con cada gobierno que se instala. 

Noé está por terminar su tarea. Cuando lo haga seguramente sentirá la satisfacción del deber cumplido, pero sobre todo, el regocijo de haber aprendido algo nuevo, algo importante, aunque quizá tendrá que aprender de sí mismo, de sus aciertos y errores a lo largo del camino, en vista de que el sistema que debería garantizarle calidad y equidad en su educación, es, simplemente, imperfecto.

 

Manoseo político-partidario condena al sistema educativo

“En Nicaragua no existe una estrategia educativa a largo plazo. Lo que existen son políticas o planes sectoriales, que además son de gobierno y, a veces, de ministro”.

 “A veces se han dado cambios importantes de dirección dentro de un mismo período gubernamental, como ha ocurrido en las tres últimas administraciones. El ejemplo más reciente ha sido la sustitución del plan educativo, gestado por el primer titular del Mined en 2007, por otro muy diferente, tres años después”.

Fuente: Propuesta de Agenda Educativa de Nación, planteada por el Funides

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