"Todo tiene que estar bajo la luz pública"

Comunicación

Lynne Walker, durante su conferencia en la Universidad Centroamericana con estudiantes de Comunicación Social. Foto de Marvin Jiménez/Conexiones

Para Lynne Walker, experimentada reportera y Vicepresidenta del Instituto de las Américas, todos los gobiernos están en la obligación de rendir cuentas a la ciudadanía y a los periodistas.

Por Mauricio Miranda | Mar 01, 2012

¿Persistente? Lynne Walker.

¿Necia? Lynne Walker.

¿Exasperante? Lynne Walker.

¿Irritante? Lynne Walker.

¿Fastidiosa? ¿Sofocante? ¿Insoportable? Lynne Walker.

Así es ella. Y lo admite. Y haciendo aquel gesto de una mano que cae como un hacha sobre la palma de la otra, y con una sonrisa agradable, lo repite: “Para hacer periodismo, el buen periodismo, hay que ser… necia. Insistir, insistir, insistir”. 

Principio fundamental del Periodismo, y lo enfatiza ante el auditorio, para que los estudiantes de Comunicación Social no lo olviden. “Insistir, siempre”, reitera.

Porque sólo de esa manera pudo obtener una entrevista personal con el duro e inflexible Secretario de Defensa del gobierno mexicano, Gerardo Clemente Vega García, para que le confirmara detalles de la captura de Benjamín Arellano Félix, alias “El Min”, líder del cartel de Tijuana, en marzo de 2002.

Lynne cuenta que le tocó llamar al menos dos veces al día durante casi dos meses ante la protocolaria respuesta que siempre devolvían en la oficina de prensa: Que estaban atendiendo su solicitud, pero la agenda del ministro se mantenía siempre apretada. Hasta que llegó el día --según concluye la misma Lynne--, en que finalmente se hartaron de ella y entonces le avisaron: “Tiene su entrevista”.

Sin embargo, Lynne --que empezó en el oficio del reporterismo a los 18 años y que ha escrito sobre el narcotráfico en México, sobre el asesinato de Luis Donaldo Colosio, sobre la elección de Vicente Fox, sobre el Movimiento Zapatista en Chiapas, inclusive sobre el juicio a Ted Bundy, el sicópata asesino de mujeres que desconcertó a los Estados Unidos por su encanto y su sadismo en la década de los setenta--, no estaba buscando con el general los primeros insumos para investigar sobre la caída del capo mexicano.  Esa entrevista sería, en todo caso, “la cereza en el pastel”.

Durante todo ese tiempo había reconstruido la biografía de uno de los hombres más buscados por la DEA y el gobierno de Vicente Fox, pero con un enfoque que bien pudo explicar por qué el capo no opuso resistencia armada al comando que lo capturó de madrugada: el amor a su esposa y a sus hijos, y el temor que los agentes los atacaran mientras dormían, particularmente a Ruth Arellano Serrano, su hija mayor, su “princesa”.

Entrevistó al forense que había recibido el cuerpo de Ramón Arellano Félix --hermano mayor de Benjamín, muerto en enfrentamiento con la policía--, a los directores de escuela donde la pequeña Ruth estudio la primaria y la secundaria, a los vecinos del barrio donde “El Min” vivió su juventud con sus hermanos, al padre que lo casó cuando aún no aspiraba a controlar el trasiego de drogas en Tijuana, a los vecinos de cada casa donde el capo se trasladaba para proteger su identidad, a los custodios que lo vigilaban en el penal, consultó los registros públicos por supuesto, y visitó a todo aquel médico que pudo tener alguna relación con la familia para tratar una afección genética que sufría la “princesa” y que le desfiguraba el rostro.   

De manera que cuando el difícil secretario de Defensa se dignaba apenas a lanzar algunos comentarios para que la periodista se largara de una vez, Lynne celebraba por dentro haber finalizado un trabajo por el que cualquier diario estaría dispuesto a pagar una buena plata, pero sobre todo, por haber descubierto el lado humano y la intimidad que uno de los criminales más violentos de la época, tenía con su hija.

Lynne Walker, Vicepresidenta del Instituto de las Américas, localizado en San Diego, California, y nombrada en 2004 como finalista al premio Pulitzer, conversó con Conexiones el pasado viernes 24 de febrero, tras concluir una charla que sostuvo con los estudiantes de Comunicación Social de la UCA, y ofreció sus puntos de vista, sobre la necesidad de practicar el Periodismo Investigativo ahora.

CONEXIONES: ¿El Periodismo Investigativo es una forma de confrontar al poder?

LYNNE WALKER: Nunca he sentido que es una confrontación, nada más que hay cosas que están escondidas y las tenemos que revelar al público.

Pero quienes están en el poder o que pretende ocultar estas cosas lo ve como una afrenta.

En eso tenemos una perspectiva diferente. Yo lo veo como una necesidad que tiene el público. Todo tiene que ser transparente. Seguramente hay leyes en todos los países que dicen que las actividades del gobierno tienen que ser transparentes, porque están usando los fondos públicos. Yo lo veo como la insistencia de que todo tiene que estar bajo la luz pública.

Entre más fuerte es la prensa más posibilidades existen de que el gobierno responda de una forma transparente. Si pueden esconder cosas, a lo mejor lo hacen. Casi todos los gobiernos lo hacen. Pero si entienden que hay una prensa libre, muy activa en revelar cosas, eso los obliga a ser más transparentes.

El periodismo de investigación es esencial. El error que muchos medios están cometiendo es, que están tratando de competir con el Internet. Simplemente no es posible. No vamos a tener más rapidez que el Internet. Y al tratar de hacer eso, es ir hacia abajo.

Lo que podemos ofrecer como medios fuertes y tradicionales, son notas más profundas. Internet no ofrece eso, no está diseñado para eso.

Las redacciones, los editores, los periodistas ¿no deberían de perder la perspectiva al enfocarse en competir con Internet?

Claro. Lo que yo haría es cambiar totalmente el enfoque del periódico. Yo decidiría no cubrir muchas notas de inmediato. No estoy diciendo ninguna. Claro, las de más importancia en su ciudad, en su pueblo, sí. Pero yo bajaría mucho este enfoque y pondría más notas de investigación pero de alta calidad, porque la gente busca eso. Y si el periódico o el medio pudieran tener una nota diaria de excelencia en primera plana, lo demás está hecho.

¿Cuáles son los errores más comunes que se cometen cuando se ejerce el Periodismo de Investigación?

No me gustaría hablar de errores que he visto, pero donde tenemos que cuidarnos mucho es en confirmar y reconfirmar los datos. Mi regla es que necesito tres confirmaciones de un dato muy delicado. Si voy a publicar a una fuente anónima no puedo estar segura con una fuente nada más, y mucho menos si no quiere poner su nombre.

Otro asunto que tenemos que cuidar es la organización de la nota, el estilo en que vamos a escribirlo, porque de nada sirve que tengamos buena información si no hacemos bien esto.

Aquí en Nicaragua, desde que el señor Daniel Ortega asumió como Presidente, se implementó una política de comunicación, que entre otras cosas implicó la captación de reporteros que hacían periodismo investigativo  en medios de comunicación no oficiales, con el fin de evitar que siguieran haciendo su trabajo de fiscalización. ¿Esta es una batalla que se está perdiendo en Nicaragua?

No puedo hablar directamente sobre Nicaragua porque no se mucho de la situación, pero siempre es una lástima cuando buenos periodistas salen del gremio, porque ya perdimos esta voz independiente, esta voz que nos está dando información muy importante.

Y también creo que es importante que los medios sean independientes, es decir, que se queden en manos de privados, porque siempre ha sido así y ha funcionado muy bien. Yo digo que, en general, así debe de ser. 

¿Cómo enfrentar el asunto del plagio entre los mismos periodistas?

En primer lugar, yo creo que se le tiene que llamar la atención al compañero que usa la información de uno sin darle el crédito. Puede ser en una forma casual, amable, o puede ser de una manera formal, a través de una carta con papel membretado de un medio a otro.

Pero aparte de eso ¿por qué no llegamos a un acuerdo entre todos, de que no lo vamos a hacer? Si quieres usar mi información, dame crédito. Tal vez no a mí, pero sí al medio. Creo que es importante que los periodistas también formen sus propias reglas de profesionalismo, de Ética, y publicarlas, para que el público vea: Mira, estamos tratando de hacer nuestra profesión en una forma muy transparente y muy ética.

Pero si de todos modos, a pesar de estos esfuerzos, hay periodistas que insisten en plagiar ¿Qué se puede hacer?

En cualquier situación va a haber unos cuantos que no van a estar de acuerdo, pero creo que hay que llamarle la atención, tratar de hacerle entender que no es lo correcto y que no es profesional. Entonces, tenemos que acabar con esto.

Si fuera un medio, yo pondría en mi sitio web nuestro Código de Ética para que el público vea, y si ando violando mi propio código me pueden llamar la atención. Una persona del público puede escribir al director de la redacción para informar que tal reportero ha hecho esto y que quiero informarlo.

¿Cuál es su posición respecto a tanto periodista asesinado sin que haya una política declarada desde el gobierno mexicano para impedirlo?

El gobierno no está tomando las medidas adecuadas para proteger a los periodistas. Y no estoy diciendo que deben de mandar guardaespaldas para ellos. México ya está calificado como uno de los países más peligrosos para periodistas en el mundo. Recibe esta calificación del Comité para la Protección de los Periodistas, que tiene su sede en Nueva York.

Este mismo comité, su director ejecutivo, junto con representantes de la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa) y otras organizaciones internacionales han ido directamente a hablar con el Presidente (Felipe) Calderón. Han tenido una reunión para platicar de esta preocupante situación. Y el presidente ha hecho una serie de promesas, de que van a atender esta situación, de que van a tener a un fiscal especial para investigar… Pero no han hecho nada.

Parece que no hay adecuadas respuestas del gobierno de México, para dejar en claro que no va a tolerar estos asesinatos de los periodistas mexicanos.

Como no hay nada de castigo, hay muy poca investigación de los asesinatos, de los desaparecidos. Entonces, los que están haciendo esto ven que pueden matar a cualquier periodista y no importa, no hay consecuencias.

¿Cuál es el mensaje que se envía con esta actitud?

Que el asunto no es preocupante, que no es urgente este problema.

Esto es preocupante en toda la región. Y es preocupante realmente para todos los colegas que están tratando de informar al público sobre lo que está pasando en su propio país. Están haciendo un servicio, están participando en la sociedad, tratar de que la gente sepa y que tome decisiones basadas en la información.

Algunos periodistas se autocensuran. Hubo un ataque a un periódico en México donde tiraron granadas dentro y que dejó a un periodista paralizado, en silla de ruedas, padre de cuatro hijos. Entonces, el propio periódico anunció que no va a cubrir crimen organizado. Esto es lo que está ocurriendo.

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