Policía manchada

Nacionales

En el 32 aniversario de la Policía Nacional, Primera Comisionada Aminta Granera incumple con la propia ley de la institución, al asumir por otros cinco años como Directora General

Por Mauricio Miranda | Sep 06, 2011

Con  una decisión que podría colocar a la Policía Nacional en el palco reservado a las instituciones más cuestionadas del país --junto con la Corte Suprema de Justicia, la Contraloría y el Consejo Supremo Electoral--, pero procurándose además un cuerpo de mando fiel y obediente ante una reelección, el presidente Daniel Ortega retuvo a la Primera Comisionada Aminta Granera en el puesto como Directora General, a pesar que ella misma confesó: “En algunos momentos --debo ser sincera--, hemos soñado y anhelado el retiro”.

Aminta cómplice

Al tomar el bastón de mando de manos de Granera, para devolvérselo apenas unos momentos después marcándole el inicio de una nueva jornada, Ortega estaría despejando cualquier duda sobre la manera en que la institución actuará respecto a su autoridad: completamente subordinada aún en los momentos en que sus actos sean cuestionados por rozar la institucionalidad y la ilegalidad, como se ha comportado en este último periodo.  

La decisión de Granera de aceptar el nombramiento de nueva cuenta evidencia su nivel de compromiso ante el mandatario, pues la misma Ley de la Policía Nacional, Ley 228, establece claramente que “el Director General tendrá una permanencia de cinco (5) años en el cargo y concluido este período pasará a retiro; el nuevo Director General recibirá el cargo en acto solemne”. 

Diversos especialistas en Derecho Constitucional siguieron insistiendo hasta antes del renombramiento, en que tal decisión solo pueden efectuarla los diputados de la Asamblea Nacional, reformando la Ley 228. Pero para Ortega bastó únicamente que su esposa Rosario Murillo leyera el decreto presidencial 185-2011 dictando: “A partir del 5 de septiembre de este año 2011, la Primer Comisionada Aminta Granera quedará en posesión de su cargo”.

Justificación sin precedentes

La justificación pública de Granera este lunes 5 de septiembre, ya con el bastón de mando de nuevo en su poder, es que “en el contexto histórico” que se vive “se nos ha planteado por parte del Presidente de la República y jefe supremo de la Policía Nacional, aportar la experiencia acumulada, no solo en estos cinco años de jefatura, sino de los treinta y dos años de vida policial, para incidir con mayor eficacia en la seguridad de las familias nicaragüenses, en el combate a la delincuencia común, en la lucha sin cuartel contra el crimen organizado transnacional”.

Dicho argumento no se había esgrimido para mantener a un director general en su puesto en los 32 años que tiene de existencia la institución policial, pues hasta ahora se había considerado que un planteamiento de este tipo no comulga con el proceso de profesionalización que venía experimentando desde que dejó de funcionar con un espíritu partidario, a partir de 1990.

“Conscientes del costo físico que esto supone, conscientes del costo emocional que esto supone, nosotros decimos esta noche a usted comandante, y le decimos al pueblo de Nicaragua, a ustedes familias nicaragüenses, a quienes nos debemos y por quienes vestimos este uniforme, nuestra respuesta: ¡Nicaragua, a tu servicio siempre!”, sentenció Granera, asumiendo de nuevo la dirección de Policía Nacional.

Mando superior intocable

Y así como Granera, quedaron también en sus puestos, jefes del mando superior, cuyo retiro debió efectuarse este 5 de septiembre. Pero en cambio, por orden del presidente, han quedado en sus cargos, incumpliendo igualmente lo escrito en la Ley de la Policía Nacional.

Con un discurso más corto que los acostumbrados, Ortega felicitó a Granera, la exhortó a mantener el coraje ante los retos de la institución, y aprovechó para justificar su decisión de no apegarse a la ley en cuanto a la sucesión en la cadena de mando se refiere.

“Ese conocimiento, ese capital humano no podemos mandarlo a la jubilación. Sería un pecado mortal el que estaríamos cometiendo, cuando nuestro pueblo está demandando más protección de parte de la Policía, cuando nuestro pueblo está demandando mayor seguridad de parte de la Policía”, dijo Ortega.  

Y una vez más, el presidente se encargó de recordar el origen de la Policía Nacional: “Lo que sí es importante dejar claro es que esta Policía nació del pueblo, de las entrañas mismas del pueblo, en un parto doloroso, aquel 19 de julio de 1979”. 

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