Negocios en "Casas Eternas"

Nacionales

En Monimbó existen contradicciones por la separación del Consejo de Ancianos y la creación de dos Alcaldes de Vara. Este desorden político, ocasionó que los lugareños pagaran obligatoriamente el entierro de sus difuntos, cuando los cementerios deben ser gratuitos para los miembros de la comunidad indígena.

Por Orlando Blanco y Edgardo Trejos | Oct 18, 2010

María del Socorro Martínez Gaitán, de 52 años, se suma a la larga lista de familias que denuncian haber sido estafadas por el Consejo de Ancianos de la comunidad indígena de  Monimbó en Masaya, al momento de enterrar a un pariente. Ella en menos de dos años ha enterrado a ocho miembros de su familia y siempre ha pagado por los lotes en los panteones comunales pertenecientes al pueblo, los que según la Ley Ancestral  pueden ser usados por los habitantes de manera gratuita.

Dentro de las organizaciones culturales, religiosas y políticas que tiene la comunidad indígena de Monimbó, sobresalen figuras representativas como el Consejo de Ancianos y el Alcalde de Vara que trabajan de la mano por el bien de los indígenas.  Se trata de líderes indígenas de la tercera edad que son electos por el pueblo en plaza pública por su insigne y destacada labor, de acuerdo a las costumbres de los chorotegas.

Riñas entre los indígenas

En la década de los 90 el Alcalde de Vara era el anciano Humberto Ortiz, quien renunció debido a presiones del Consejo de Ancianos de Monimbó. Las aspiraciones por el puesto generaron discrepancias entre los indígenas influenciados por ideales partidarios ajenos a las costumbres pre colombinas. 

En ese contexto,  es electo Alcalde de Vara  don José de Jesús López Ortiz  conocido como “Chuzón”,  quien en 15 años su principal obra de progreso ha sido la reposición de la tapia sur del cementerio “El Virulento”, financiado por la embajada de Finlandia en julio de 2007, cuyo costo fue menor a 5 mil 400 dólares.

Antes que se dieran las mejoras al cementerio “El Virulento”, Doña Anastasia  López, entonces secretaria de la junta directiva de la Alcaldía de Vara, se percató de que del dinero de la donación finlandesa hacían falta mil dólares, cuyo desembolso no fue justificado de ninguna forma por la tesorera de la Alcaldía de Vara, doña Carmen García, también hija de “Chuzón”.

Debido a esa irregularidad doña Anastasia le solicitó a doña Carmen que presentara mediante recibos el gasto de los mil dólares, a lo que ella no accedió. La petición de rendición de cuentas provocó que en agosto del año 2008 la junta directiva de la Alcaldía de Vara  expulsara a nueve de sus miembros, incluida  doña Anastasia.

Los expulsados integraron una nueva Alcaldía de Vara. Para ello convocaron a pobladores indígenas de Monimbó y comarcas aledañas como: La Poma, El Túnel, El Mojón, El Pochote, Vista Alegre,  San José, entre otras, con el objetivo de elegir en plaza pública  a un nuevo Alcalde  de Vara. El electo fue don Justo Carlos López Vanegas.

Actualmente existe en los juzgados de lo civil de Masaya una causa abierta entre el Consejo de Ancianos, la Alcaldía de Vara dirigida por López Ortiz y la Alcaldía de Vara de Vanegas, respectivamente, quienes se disputan jurídicamente la administración y la custodia de los cementerios indígenas: “El Virulento”,” “Las Madres”, “El Sapote” y “El Camposanto”. 

Con esta fragmentación, las tres agrupaciones se acusan entre sí de cobrarle al pueblo por hacer uso de los panteones,  que según Enrique Peña Hernández, escritor del “libro Folklore de Nicaragua” publicado en 1968, “los monimboseños –desde siglos atrás- sepultan sus muertos sin pagar derecho”.

Cobros ilegales por entierros

El grupo que siempre le ha cobrado a doña Socorro es el conformado por el Consejo de Ancianos, cuyos miembros les ponen precios a  las sepulturas en más de 100 córdobas en efectivo, según sea el caso, el tamaño del lote, la ubicación en el panteón y la situación económica de los dolientes.

“Los del Consejo de Ancianos son los primeros que van a cobrar cuando se enteran de un muerto y si uno no está en constante limpieza de sus tumbas de manera abusiva les quitan el pedazo de tierra y lo vuelven a vender”, afirma doña Socorro, una mujer de piel morena, de baja estatura y cabellera larga de color negra, cuyos rasgos indígenas descienden de los chorotegas.  

Al igual que doña Socorro, Eddy López Palacios y Anastasia López Aguilera denuncian por lo mismo al Consejo de Ancianos. Ambos tienen el cargo de titantes (secretarios) de las dos Alcaldías de Varas de Monimbó a las cuales respectivamente integran, y tienen pruebas que demuestran las irregularidades.

Algunas pruebas son los recibos que ha extendido el Consejo de Ancianos a centenares de pobladores que han sido afectados por el cobro ilícito; dichos recibos corresponden a los números 0024, 0033, 0053, 0068, 0100, 0101, 0155, 0168, 0178, 0194, 0208, 0266, 0306, 0397, 0446,  0457, 0492, que datan entre los años 2002-2010. En su totalidad estos diecisiete recibos suman 4 mil 50 córdobas netos, no obstante la cantidad de dinero es mucho mayor, pues los denunciantes aseguran no están contabilizados todos los recibos emitidos por el Consejo de Ancianos.

En contraposición, Santos Mercado, titante del Consejo de Ancianos, manifiesta que los recibos que tienen ambas asociaciones en contra del Consejo son falsificados, y pone de ejemplo las copias de los recibos número 0447, 0448 y 0449.  

Sin embargo, Santos solamente presentó tres permisos de sepulturas emitidos en el año 2008 y 2009 por la Alcaldía de Vara de Monimbó de José de Jesús López Ortiz, los cuales no reflejan remuneración económica por parte de los indígenas hacia la asociación.

Violaciones a derechos de los dolientes

Don Eddy afirma que los cobros ilegales nacen a raíz de que el Consejo de Ancianos (cuyos miembros son militantes del gobierno sandinista) se apodera de los cuatro cementerios que pertenecen a la comunidad.  “Abusan de los derechos del pueblo porque cuando la gente se rehúsa a pagar ellos le cierran los portones y la gente tiene que meter su muerto por arriba de los muros”, refiere don Eddy.

Don Eddy asevera que el Consejo de Ancianos además de cobrar por el entierro de los muertos de los monimboseños es asalariado de la alcaldía municipal de Masaya. “Los del Consejo se lucran de los impuestos que el pueblo de Masaya paga porque de ahí es de donde sale su salario y eso es totalmente ilegal”, insiste don Eddy.

Don Eddy y doña Anastasia dicen desconocer cuánto es el salario de los miembros del Consejo de Ancianos, pero ambos coinciden que el pago oscila entre mil 500 y 2 mil 500 córdobas al mes.

Por su parte, una fuente cercana a la Alcaldía Municipal  de Masaya –que solicitó el anonimato por temor a ser despedido- asegura que a algunos miembros del Consejo de Ancianos se le emite una ayuda económica mensual de 3 mil 25 córdobas, cifra que representa el salario básico de un trabajador de la comuna. 

Según esta fuente, los integrantes del Consejo de Ancianos que perciben dicha remuneración económica, laboran para la Municipalidad desde la administración edilicia del ex Alcalde sandinista Orlando Noguera Vega (2004-2007). Esto, a pesar de que en el artículo uno del Decreto número 636 de la Asamblea Nacional, se le otorga la Personalidad Jurídica a la Asociación Consejo de Ancianos de Monimbó SIN FINES DE LUCRO.

Aliados del FSLN

El primero de agosto del año 2009 el presidente de la República, Daniel Ortega, le adjudicó al Consejo de Ancianos las propiedades de los cuatro cementerios comunales. En diciembre de ese mismo año, el abogado de tendencia sandinista, Boris Vega, entregó públicamente las cuatro escrituras al Consejo de Ancianos, como el único heredero, depositario y ejecutor de los camposantos.

David Canda, historiador indígena, considera que “es una locura” que el presidente de la República le haya concedido los panteones al Consejo de Ancianos, “pues eso implica que esos cementerios tienen dueño”.

“Ahora dicen que Daniel Ortega les extendió un título de propiedad haciendo constar que ellos son los dueños de los cementerios”, dice don Eddy, quien al igual que el historiador, sostiene que a pesar de la firma de autenticidad del abogado Vega, dichas disposiciones son totalmente ilegítimas porque contradicen las leyes indígenas.

De acuerdo al historiador Canda, con esta entrega de títulos de propiedad que hizo el Presidente Ortega, se quebrantan las tradiciones y leyes de los indígenas puesto que los cementerios nunca han tenido dueño ni administradores, sólo responsables que velen por el mantenimiento y orden de estas tierras, las cuales fueron donadas por familias altruistas que apoyaban y tenían un profundo cariño a la comunidad de Monimbó.

Postura del Consejo de Anciano

Santos Mercado, secretario del Consejo de Ancianos, dice que no son dueños de los cementerios, sino administradores, sin embargo, aclara sobre el poder que les otorgó Ortega.  “De buena fe hoy con escritura pública nos hacen ver que el que tiene la facultad de administrar los cementerios es el Consejo de Ancianos”, comenta.

Según Mercado, los señores de las dos asociaciones (Eddy Palacios y Anastasia Aguilera) han querido tomar un derecho que no les corresponde, porque legítimamente el Consejo de Ancianos tiene la autenticación de las tierras de los camposantos.  “Los cementeritos comunales son herencia de nuestros ancestros y el derecho constitucional nos respalda”, reitera Mercado.

El Consejo de Ancianos se ampara en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en donde se les da mayores facultades a los pueblos indígenas y tribales, “ahí dice que somos dueños de nuestras tierras, nuestra diversidad y de nuestro subsuelo”, insiste el secretario del Consejo de Ancianos. 

Ante esas declaraciones, don Eddy dice que ya ha intentado negociar con el Consejo de Ancianos, sin embargo, nunca logran llegar a un acuerdo.

“Nosotros les hemos dicho que dejen en libertad los cementerios, que se le dé al pueblo lo que le corresponde, que se deje de cobrar, que se deje de usurpar los bienes y que se dejen de violentar los derechos humanos como comunidad indígena”, expresa don Eddy.

Comunidad desilusionada

Los miembros de las dos Alcaldías de Vara “José de Jesús López Ortiz” y “Justo Carlos López Vanegas” comparten ideologías y posturas similares y han aceptado las anomalías cometidas por el Consejo de Ancianos.

Doña Socorro y la comunidad monimboseña creen que se trata de un juego político-económico de parte de los señores miembros del Consejo de Ancianos, por esa razón, ella optó por unirse a la Alcaldía de Vara de don Justo Carlos López Vanegas, para dar testimonio de los atropellos que ha sufrido la libertad indígena.

“Yo me metí en lleno para ayudarle al pueblo. En la junta nos hemos organizado para ver si podemos quitar de una vez por todas esas ventas de tumbas. Esa es la lucha del pueblo, no solamente de mi persona”, ratifica doña Socorro.

Doña Socorro manifiesta que la consternación no es solamente de ella, sino de todo el pueblo monimboseño, el cual representa una buena parte de la ciudadanía de Masaya.

Mientras los tres grupos indígenas arreglan sus disputas legales y particulares, decenas de dolientes seguirán requiriendo lotes y posiblemente haciendo pagos en  las "casas eternas” de los indígenas, aunque se supone debe ser un servicio gratuito para ellos.

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